¿La felicidad? Como una mujer. Viene imaginada, conquistada, amada y ¡nunca se abandona!

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¿Quién no conoce «La canción de la felicidad«?

En Italia es muy famosa, hay también las versiones en castellano y en catalán. Pero todavía no la he encontrado en inglés.
Nosotras recordamos bien esa canción, no porque fuera nuestra favorita, sino porque… señoritas de parvulitos, en los ressorts turísticas y los monitores de colonias, ¡no paraban de hacérnosla escuchar, cantar e incluso bailar a la fuerza!
¡A mi nunca me ha gustado! La única parte divertida era el ‘bobombobombom’ entre una estrofa y la otra, que me recordaba las siglas de unos dibujos animados de los que ni siquiera me acuerdo del título.

El ritmo no me gustaba, pero analizándolo retrospectivamente, es una canción que nos dice acerca de un concepto bastante importante: ¡LA FELICIDAD!

Ese estado de ánimo al que todos aspiramos a diario, y en todo momento. Ese bien tan codiciado.

La mayor venganza es la felicidad: nada molesta más a la gente que verte hacer una tremenda carcajada.
-Chuck Palahniuk-

Esa es la Santa Verdad.
Es feo admitirlo, pero muy cierto… la felicidad es tan hermosa que casi hace rabiar. Por eso me sucede algunas veces, cuando estoy feliz, no quiero compartir las buenas noticias con demasiadas personas… a demasiada gente no les gustan 😉.
Así que hablo directamente con la familia y amigos cercanos, solo como precaución, para alejar las malas lenguas. Para mí es una especie de «anti mala suerte«, una actitud supersticiosa. Estoy seguro de que tú también tendrás tus pequeños trucos contra el mal de ojo.

Entonces… bueno… digamos que…

Si aprendiéramos a ser un poco más felices y a mirar el mundo con una sonrisa, seguramente viviríamos en un mundo mejor.

¿La felicidad? Como una mujer. Viene imaginada, conquistada, amada y ¡nunca se abandona!

Pero como en las mejores películas, incluso los matrimonios más hermosos parecen terminar. A veces es la mujer quien se va, a veces, es el hombre quien envía a paseo la felicidad. Porque sí, el hombre moderno está demasiado ocupado con sus problemas, olvidando la importancia que tiene llevar la felicidad con él.

Entonces, de repente, todo cambia. Vamos a la cama, o vemos la televisión en el sofá, y vemos a nuestro pequeño sonreír. Entonces la sonrisa vuelve, y los pensamientos positivos regresan.

Qué bonito ser niños, todos queremos volver a ser niños, a veces.

Se dice que los niños siempre son felices, se cree que no tienen filtros y que ven la realidad desde una perspectiva más ingenua y libre de prejuicios y dogmas sociales.

En este sentido, quiero abrir un pequeño paréntesis sobre un tema que, en mi opinión, es muy importante. Es solo una pausa para la reflexión.
¿Realmente pensamos que los niños siempre son felices? ¡¡¡Sí!!! La gran mayoría de la gente, como yo, así lo cree. ¡Y con todo mi corazón querría que fuera así realmente!

Sin embargo, desafortunadamente, las inestabilidades emocionales existen y puede afectar incluso a los más pequeños. Solo quiero hacerte reflexionar sobre el hecho de que a menudo estos problemas se subestiman; así que simplemente recuerda que existen, y sobre todo, aprendamos a reconocerlos para alejarlos a todos, desde el primero hasta el último, ¡lo más lejos posible!

Y ahora volvamos a nuestros animalitos sonrientes… (espero que nadie se ofenda si los llamo «animalitos») ¡Yo a mi pequeña la veo como un cachorrito indefenso! A veces una ratoncita, a veces una ardillita.

Así que… a ella le enseñaré a conocer el mundo, le mostraré la belleza de la vida y le colorearé la parte fea de las cosas, en sus colores favoritos.

Me gustaría que aprendiera a mirar la vida desde una lente de color, y escuchar los sonidos de la naturaleza en lugar de la maldad de las personas.

Pero por el momento es tan pequeña… que tendrá mucho tiempo para aprender todo.
Por ahora, solo trato de hacerlo lo mejor posible, de transmitirle mi estado de ánimo y hacer que viva en un ambiente lo más tranquilo y relajado posible (si mi pareja lo permite eheh).

Una cosa divertida a la que me estoy dedicando desde hace poco, quiero explicárosla.

Recojo a mi pequeña, la muevo al ritmo de la música y le hago escuchar (ahora también la canto) una canción un poco curiosa… Se llama «The Happy Song», ¡el título lo dice todo!

Es una canción que se encargó a Imogen Heap, la autora, con el objetivo de escribir y componer una canción que hiciera a los niños más felices.

¡Y así lo hizo! La autora aceptó la tarea y, junto con la colaboración de su hija Scout (de dos años), la Goldsmiths University y psicólogos especializados, la música fue probada científicamente para encontrar el ritmo, la melodía y el ritmo perfectos. Y así nuestros hijos serán más felices 🙂!

Bueno, que sea verdad o no, todavía no lo sé… simplemente os digo que entre todas las canciones para niños que escuché, esta es mi favorita.

¿La habéis escuchado?

Con Amor, Mamibum

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