Primeros días en la guardería con Patrizia, educadora y mama.

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Hola Mamás,

Hoy Patrizia nos dice cómo lidiar mejor con uno de los momentos más delicados de los primeros años: el momento de la aclimatación en la guardería de nuestro bebé (para aquellos que tomarán este camino). A
Patrizia, mamá y educadora, ya la conocimos en su tierna presentación… ¡y hoy nos dará los consejos correctos y nos dará la energia necesaria para este gran paso! Vamos chicas 💪 🧡 💛



Hola mamitribum!
Ya estamos cerquita de Septiembre y con él el comienzo de un nuevo año escolar. Algunas de nosotras nos encontraremos frente a la segunda gran separación de nuestro cachorro después de dar a luz… la aclimatación a la guardería.

Es por eso que, como madre educadora, me gustaría intentar daros un gran consejo para enfrentar mejor esta aventura. Mi consejo se refiere a vuestros pequeños, que tendrán que afrontar el medio ambiente y las nuevas personas sin la presencia tranquilizadora de mamibum y papibum… incluso si lo pensamos con detenimiento, es un consejo dirigido a toda la familia 😉

Por eso os digo: aseguráos de que el «desapego» sea lo más gradual posible.
No tengáis prisa por dejar al bebé de inmediato y durante mucho tiempo en la guardería. Seguramente la guardería tenga una planificación bien definida de la inserción. Es para mostrar la necesidad de la gradualidad de este camino: primero una hora juntos con el niño, madre y educadora. Luego un pequeño alejamiento que gradualmente se irá prolongando según la tranquilidad del niño. Eso también os permitirá presenciar los diferentes momentos del día (el cambio, la comida, la siesta…).

La gradualidad está pensada para el niño en primer lugar, pero sobre todo para las mamibum, ¡os lo aseguro!
Tendréis que acostumbraros a la idea de confiar vuestro mayor tesoro al cuidado de los demás, sin poder ver lo que sucede constantemente.
Este será el cambio más grande, y es por eso que os digo con el corazón en la mano (como educadora y no solo como madre) ¡confíad!

Confiad en las personas a las que dejaréis a vuestro hijo, y si tenéis que elegir una guardería, elegidla desde el sentimiento, dejaros guiar por el corazón y las emociones, no por el coste.

Entendedlo como una inversión para el bienestar de vuestro hijo, también porque él pasará todo el día allí durante los próximos tres años. Os parecerá extraño, pero los padres también tendrán que encajar bien en la guardería; si confiáis en los educadores, colaboráis con ellos y se lo mostraráis al niño con vuestra actitud, el pequeño lo percibirá… y la aclimatación ya estará en marcha.

La escuela y la familia tienen que hacer equipo.

Es importante que la maestra se convierta en una persona «familiar«, no solo porque el niño verá su rostro durante los próximos tres años, sino también porque de esta manera el niño se sentirá guiado de manera especial por sus dos entornos de vida: el hogar y la guardería.

Sentirá que la guardería no es un lugar extraño y distante, sino el lugar que sus padres han elegido para él y con el que están familiarizados.

Necesitamos una alianza entre padres y educadores, sin celos ni sentimiento de culpa.

No puedo negar que el niño experimentará ansiedad a causa de la separación, pero dejarlo en la guardería no significa «abandonarlo», sino que el comience a descubrir la sociedad, el mundo y, sobre todo, sus recursos y habilidades individuales.

Entonces, la guardería debe entrar en casa, los padres deben conocerla tanto como sea posible haciendo preguntas a los educadores, expresando sus miedos, preguntando qué hará su hijo allí (horario, día típico, actividades planificadas).

Esto no debe hacerse solo al comienzo del año, sino durante todo el año en un intercambio continuo de información: cuando recojáis a vuestro hijo, preguntadle si se ha divertido, qué ha hecho y qué ha aprendido. No le hagáis solo las preguntas de rigor sobre comer, dormir y cagar porque para eso, generalmente, hay una comunicación escrita.

Tened la curiosidad de saber qué ha hecho de divertido, qué ha descubierto y qué ha aprendido.

Sin embargo, recordad también que las relaciones nunca son unilaterales sino bilaterales, por lo que la vida familiar también debe entrar en la guardería: si el cachorrito no ha dormido bien, si hay una novedad en la familia, decídselo a los educadores. Saber lo que sucede en la familia les ayuda a comprender mejor al niño, la forma en que actúa y lo que siente interiormente.

Dicho esto, solo puedo darte la fórmula secreta:

Familia + guardería = equipo

Patrizia


	

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